Restauran un histórico edificio ubicado en el barrio de Monserrat

Se trata de la Basílica de San Francisco. Es uno de los más antiguos en el casco histórico de la Ciudad y también de los más elegidos por los turistas. Las obras tienen como objetivo refaccionar la estructura para que se asemeje al estilo que tenía en 1827. De esta forma será un espacio que recordará cómo era Buenos Aires hace doscientos años. Su finalización llevará algunos meses pero los trabajos serán intensivos. Restauran un histórico edificio ubicado en el barrio de Monserrat.

 

Se encuentra en la calle Alsina al 380. La historia de la Basílica comienza en 1583 cuando fueron cedidos los terrenos al Convento de Santo Domingo y comenzó su construcción. En los últimos dos siglos ha sufrido incendios y pequeños derrumbes debido a la falta de mantención. Eso ha llevado a su cierre durante largos períodos por lo que es más fácil conocer su fachada que su interior. Sin embargo, esto cambiará una vez finalizadas las obras a cargo de la Dirección Nacional de Planificación y Ejecución de Proyectos del Ministerio del Interior.

“Lo primero que hicimos fue asegurar la cubierta exterior e impermeabilizar el edificio. También tenemos que asegurarnos que los desagües estén limpios. Hay varias filtraciones y eso es prioridad para resolver. Una vez finalizado esto se procederá a intervenir la nave principal, la azotea y la cúpula”, explicó Guillermo Coll, Director del Área Ministerial al medio Telam.

Al mismo tiempo se está realizando un relevamiento de las paredes. A causa de las filtraciones y el encierro muchas están cubiertas de humedad. Por lo tanto hay que secarlas y restaurarlas antes de iniciar con la pintura. Los expertos determinarán cómo era en 1827 para que luego, la Comisión Nacional de Monumentos, intente imitar las  terminaciones lo más fielmente posible.

“En el siglo XIX no se usó pinturas en las paredes sino un revestimiento símil piedra, estufado, hecho con un mortero, diferente al que se usa en estos años, y dorado a la hoja”, explicaron los responsables. Según ellos existen formas de copiar este procedimiento para darle el estilo “Neoclásico Italiano” que supo tener.

A esto se le suma la colocación de nuevas cañerías, la reparación de la mampostería y la puesta en valor del techo. Finalizar con todas estas obras demandará un tiempo que iría desde los 12 meses hasta los 18. “La estructura está muy dañada en varios lugares y la reparación debe ser hecha con mucho cuidado para no dañar nada. Es un trabajo muy complejo pero cuando finalicemos todas las personas podrán recorrer el interior”, indicaron desde la Dirección Nacional de Planificación.

Esta última frase se debe a que, por el momento, sólo se puede observar la fachada de la Basílica. También existe un recorrido por el convento pero el ingreso al edificio en cuestión no está permitido. En parte por las obras que se están llevando a cabo y en parte porque es peligroso ya que los materiales se desprenden muy a menudo. Sin embargo, una vez terminadas las refacciones se podrá conocer el lugar y se tendrá una idea bastante aproximada a cómo era a principios del siglo XIX. Esto no sólo traerá beneficios para los turistas que recorran el casco histórico sino también a los porteños que podrán visitar el lugar y conocer parte de la historia de Buenos Aires.