Las lagartijas invaden Buenos Aires

Si bien comenzaron a verse en la década del ´70, en la actualidad se encuentran en todos los barrios de la Ciudad. Este verano se notó un incremento de la población. A muchas personas les causan miedo o les desagradan pero los expertos explican que no son peligrosas. Además, generan efectos positivos para las casas ya que eliminan insectos. Las lagartijas invaden Buenos Aires pero no traen consigo ningún problema.

 

“Estaba en el baño de mi casa lavándome los dientes. De repente miro al espejo y en la pared de atrás mio veo una cosa enorme moviéndose. Tras el susto me reí porque era una lagartija, aunque bastante grande. Debe haber entrado desde el jardín así que simplemente la tome con una toalla y la dejé en el pasto.”, comenta Julián González, vecino del barrio Villa Luro. Su historia se une a la de decenas de personas que este verano tuvieron situaciones similares. Con el calor, las lagartijas comenzaron a verse más y los expertos se han percatado del aumento en la población.

“Estas lagartijas son invasoras en Buenos Aires desde fines de los años 70. Primero estaban localizadas en algunos barrios, pero ahora están en muchos más lugares y por fuera de Buenos Aires también, expandiéndose hacia algunas provincias. Es natural que en verano se las vea más que en invierno por una cuestión fisiológica, ya que habitualmente pasan por periodos de hibernación o de reducción de actividad. Miden entre 3 y 13 centímetros, aproximadamente”, explicó Julián Faivovich, jefe de la División de Herpetología del Museo Argentino de Ciencias Naturales, al medio Clarín.

Si bien son animales que pueden causar miedo a algunas personas, no cuentan con elementos para generar daño alguno. Al contrario, los expertos biólogos indican que son de gran utilidad como método para controlar la población de insectos en casas y jardines. La especie que más se ve en Buenos Aires es la denominada “Gecko” y se alimenta de cucarachas, polillas, arañas y demás.

“No conozco manera de controlarlas ni creo que haya razón para hacerlo. Esta es una especie invasora, no genera ningún tipo de problema en los lugares donde habita y come insectos. La gente tiene que adaptarse y aprender a convivir con esto, son animales completamente inofensivos y bastante limpios”, señaló Faivovich. De esta manera tranquiliza a las personas y advierte que los esfuerzos por exterminarlas suelen ser poco útiles. Además, desde distintas casas fumigadoras advirtieron que los reptiles se pueden espantar pero no matar.

Según “denuncias” en grupos de Facebook y redes sociales, se ven en mayor cantidad en los barrios de la zona norte. Esto puede deberse a que en esas partes de la Ciudad hay más casas con jardines y piletas, ambientes donde las lagartijas pueden desarrollarse mejor. Sin embargo, se han visto en todas y cada una de las comunas. Por lo tanto, si bien ya se han convertido en una plaga, al no ser peligrosas no se establecen planes para erradicarlas. A quienes les causen miedo sólo deben recordar que son inofensivas y que se ocultarán apenas vean a una persona.