Cerró Hermann, un histórico restaurante del barrio de Palermo

Se trata de Hermann, un bodegón ubicado en la esquina de Santa Fe y Armenia, frente al Jardín Botánico. Desde la década del ´40 que se encontraba allí y con el paso de los años se ganó un gran prestigio por sus famosos platos. Tal fue su auge, que en el año 2000 fue declarado “Sitio de Interés Cultural” por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, los días gloriosos llegaron a su fin con algunas polémicas. Cerró un histórico restaurante del barrio de Palermo.

 

Hermann se especializó sobre todo en comida alemana. Los vecinos del barrio de Palermo fueron los primeros en conocerlo pero su reputación lo convirtió en uno de los mejores lugares en toda la Ciudad. Siempre ubicado en la esquina de Santa Fe y Armenia, logró ser reconocido por su calidad y la abundancia de sus porciones.

“Era un lugar espectacular. De encuentro, de familia y de mucho humor. Yo he llegado a ir dos o tres veces por semana. Me encantaba. Lo voy a recordar siempre con mucho cariño porque nunca nos atendieron mal. No sólo era la comida sino también las personas. Se generaba un ambiento muy  cálido”, comentó Antonio Segura, quien supo ser habitué del restaurante.

Hace aproximadamente un mes comenzaron los inconvenientes. Tras varias polémicas, el dueño del local no quiso renovar el contrato de alquiler y por lo tanto Hermann tuvo que cerrar. A esto se sumó que, según la Dirección de Patrimonio de la Ciudad, no se presentaron escritos de protección. Por lo tanto no había ninguna instancia legal para defender el edificio por el título obtenido en el año 2000.

Para lograr pagar las indemnizaciones a los empleados, tuvieron que realizar una subasta donde se vendió todo el patrimonio del local. Muebles, vajillas y vitrales fueron rematados para conseguir una suma que permitiera alcanzar el objetivo. “Lo que vendieron en la subasta no llega ni a $ 200.000. Pero vamos a recibir lo que nos dan porque, ¿qué nos queda si no? Los abogados nos dicen que el dueño no tiene nada. Ya se fue con todo y no da la cara”, Héctor Hermoza, mozo de Hermann desde hacía siete años, al medio Clarín tras el evento.

Varios rumores indican que el dueño del local decidió no renovar el contrato para realizar un negocio inmobiliario. Si bien esto no se ha comprobado todavía, no estaría cometiendo un acto ilegal. Muchos creyeron que la condición de “Sitio de Interés Cultural” ayudaría con la situación pero no fue así. Por lo tanto al dueño de Hermann, “Manolo” Barral, no le quedó otra alternativa que cerrar.

“Manolo” no dio muchas entrevistas sobre el tema. Sólo reconoció que no le renovaron el contrato y se mostró orgulloso por el lugar que supo manejar. Recordó las famosas salchichas al chucrut, las milanesas estilo alemanas y otros platos icónicos que realizó en su restaurante. Por último, también remarcó que siempre intentó que fuera un lugar de encuentro y de amigos y que hasta el final lo fue. Hermann sin dudas quedará en el corazón de los vecinos de Palermo y también del resto de los barrios de la Ciudad. Tras setenta años de servicio llegó a su fin pero será recordado por muchos porteños.